Al día siguiente amanecí entumecida, los músculos de mi cuerpo estaban hechos polvo, me dolía hasta la pestaña y todo por culpa del hombre que estaba todo encima de mí. yo traté de mover su cuerpo aunque sea un poco, pero él estaba pegado, ¿acaso no era consciente que él pesaba unos cincuenta kilos más que yo?
— Mikhail, me estás ahogando — me queje.
Le di un duro golpe en la espalda y de esa manera se movió un poco. Él quedó boca arriba, así podía ver toda su fisionomía, estúpido hombre sexy.