Llamé a Jacob a la oficina. Necesitaba dejar un par de cosas resueltas antes de irme. Necesitaba que él tuviera siempre a la vista a Carolina. No confiaba en mi padre, al menos no tratándose de ella. Jacob entró a la oficina y me quedé mirándolo.
— Me iré mañana. Quiero que cuides a Carolina. Está de más decir que si le pasa algo, te haré a ti el doble — le dije.
Jacob negó inmediatamente.
— Yo iré contigo. No puedes ir solo. La chica se puede quedar con cualquiera — me dijo.
Respiré profund