Llevé a Carolina a la habitación y la acosté en la cama. La miré y ella me hizo un puchero de disgusto.
— No te entiendo, Fabien. Eres cruel y compasivo, y me confundes. Dime qué es lo que realmente quieres o esperas de mí — me preguntó.
— Quiero que me ames. Quiero que me mires como me mirabas hace años — le respondí.
Ella empezó a negar con la cabeza.
— No puedo hacerlo. Tú me das miedo. Solo mírame — me dijo.
Me senté a su lado y acerqué mi cara a la de ella.
— Jacob me dijo que he desp