C83 -LA FAMILIA Y LA LEALTAD SON PRIMERO
Esteban se dejó caer pesadamente en el sillón más cercano. Apoyó ambas manos en las rodillas y se quedó mirando las fotos con los ojos vacíos.
No gritó ni maldijo; su voz salió rota, despojada de toda fuerza.
—Tres años... Pasé tres años buscando fantasmas fuera de México... mientras el verdadero asesino de mi mujer se reía de mí en mi propia cara.
Levantó la vista lentamente hacia Santiago, con una culpa desgarradora brillando en sus ojos cansados.
—Y si