C38 - BESO DE GUERRA
«Si quieres exigir como la dueña, te me portas como la dueña en la cama.»
Las palabras le rebotaron dentro del cráneo de Emma como balas de goma.
Le ardieron.
Le quemaron el orgullo, la dignidad y cada maldita barrera que había levantado desde que llegó a esa hacienda.
Apretó los dientes.
Una parte de ella —la parte racional, la que todavía hablaba con acento de Los Ángeles y usaba la lógica como escudo— le gritó que le volteara la cara de una bofetada y se largara de ese ba