C-87- ¿CELOSO YO?
Hacienda Carrera
La luz cálida del atardecer iluminaba cada rincón del patio cuando el convoy blindado regresó al rancho. Santiago bajó de la camioneta arrastrando los pies, visiblemente pálido y con la venda del abdomen completamente empapada en sangre fresca.
Cuando entró a la casa, se detuvo en medio de la sala y miró fijamente a Emma con una media sonrisa. Al verlo en ese estado, ella corrió hacia él sin pensarlo dos veces y lo abrazó con desesperación.
Sin embargo, el imp