C37-HIJO DE SU...
C37-HIJO DE SU...
Santiago perdió la cuenta de cuántos tequilas iban.
Pero uno más no iba a matarlo.
Estiró la mano hacia la botella, Héctor se la quitó de enfrente antes de que pudiera tocarla.
—Ya párale, ¿no?
Santiago volteó a verlo. Despacio. Con esa clase de mirada que a cualquier otro hombre le habría costado caro.
—No te pases de la raya, cabrón. Dame la puta botella.
Héctor no se movió.
—Tu problema no se resuelve con tequila, Santiago.
—¿No? —el capo soltó una risa sin gracia y golpeó e