Gregory gira su vaso lentamente entre los dedos, observando cómo el hielo flotaba en el licor ámbar. Se encontraba en el bar VIP del restaurante exclusivo, disfrutando de un whisky, cuando su mirada se posa en la entrada del restaurante privado.
Ana Fernández apareció con sus hijos, vestidos de blanco, irradiando elegancia sin esfuerzo. Su vestido ligero de lino resaltaba la suavidad de su piel bronceada, y el viento jugueteaba con los mechones sueltos de su cabello. Los niños, bien educados y