Mundo ficciónIniciar sesiónEl estudio de Sebastián en la mansión Blackwood —con sus paredes forradas de roble oscuro y ventanales que daban al jardín sumido en oscuridad— se había convertido en bunker personal. Tres laptops desplegadas, documentos médicos esparcidos, una botella de whisky medio vacía que normalmente no tocaba pero que esta noche parecía necesaria.
Javier había intentado entrar dos veces en las últimas cuatro horas. Sebast







