Mundo ficciónIniciar sesiónFlorencia cruzó el restaurante como si fuera una pasarela.
Cada cabeza giraba: hombres, mujeres, meseros. Era ese tipo de belleza que demandaba atención sin pedirla.
Cassandra la observaba acercarse y sentía cada kilogramo de su embarazo, cada centímetro de hinchazón en sus tobillos, cada arruga de cansancio bajo sus ojos. Florencia lleg&o







