98: Un nuevo enemigo.
Los disparos estallaron como truenos dentro de la casa. El eco retumbó en mis oídos mientras corría hacia la cuna. Lo tomé en brazos, apretando a mi hijo contra el pecho con una desesperación que me quemaba la piel.
Mi mente era un torbellino. No entendía qué estaba pasando, no sabía de dónde venían los tiros ni qué debía hacer. Todo era un caos, una niebla espesa de miedo y confusión.
Los disparos continuaron, cada uno más cercano, más violento. Luca rompió a llorar con un grito agudo, desgarr