59: El golpe después del cielo.
Traté de dormir, pero el pensamiento de lo que había pasado no me dejaba. ¿Cómo explicaría a Valentino que Noah se había ido? Me removí en la cama, nerviosa, con el miedo pegado a los huesos; me sentía una mala persona. Si le decía a Valentino lo que había pasado, él me torturaría como aquella vez, y yo no quería volver a pasar por eso. Moría de miedo solo de pensar en estar otra vez en esa habitación.
Puse la mano vendada sobre el pecho y la acaricié con cuidado. Si volvía a equivocarme, estab