31: Mas cerca de lo que temo.
Valentino seguía en su propio mundo, entrando y saliendo de la casa a horas imposibles. Regresaba tan tarde que parecía un fantasma que solo cruzaba de paso por mi vida, y cuando lograba verlo de cerca, el agotamiento se le notaba en cada rasgo. Sus ojos tenían ojeras profundas, la piel dorada parecía más apagada y su andar era lento, pesado, como si llevara siglos de carga en los hombros. Y aun así, yo… yo estaba mucho peor.
El hombre que me había entregado la nota no dejaba de mirarme. Cada v