110: Reencuentro esperado.
Abrí un poco la maleta para que el pudiera ver a Enzo que estaba despertando de a poco.
Valentino lo miró largo rato, con una mezcla de ternura y asombro. Y yo… no pude más.
—No perdí la memoria —confesé, temblando—. Todo fue mentira. Mirko y yo queríamos hacerte daño. Queríamos verte caer.
Valentino me miró en silencio. No apartó la vista ni un segundo.
Pensé que me gritaría, que me arrebataría a mi hijo y me lanzaría lejos. pero solo sonrió un poco y asintió con la cabeza.
—Lo sé —dijo al