Emma
Luego de aceptar las felicitaciones de los presentes caminamos a mi nuevo despacho. Mi corazón late desesperado mientras muerdo mi labio con tanta fuerza que me quejo un poco.
— ¿Estás bien? —miro a Theo que me habla.
— Está pasando —susurro.
— Sí —su mano gira el picaporte y toma aire —, bienvenida a tu nueva oficina Emma.
Mis ojos repasan el lugar. El sillón de cuero marrón ocupa el sector izquierdo, un escritorio de madera oscura posicionado delante del ventanal que está frente a mí.
Ha