Damas de honor.
Emma
No sé cuánto tiempo estuvimos amándonos, nuestros cuerpos estaban transpirados y las sábanas desparramadas en cualquier dirección, su mano subía y bajaba por mi espalda mientras nuestras respiraciones se calmaban lentamente.
— ¿Cómo se te ocurrió la propuesta? —acomodo mi cabeza en su pecho y recorro las líneas de su abdomen con mi mano.
— Oliver —ríe bajo y lo miro.
— ¿Oliver? — asiente
— Primero le pregunte a él que le parecía y le encantó la idea, después me dijo que te negarías pero qu