Theo
— Sí, Margo —acaricié su mejilla —. Necesitas a tu amiga —mi mano sube y baja por su espalda.
Sabía que todo el grupo era muy unido, pero Margo y Emma tenían otra especie de conexión. Emma solía decir que estaba siempre muy sola, sus padres ya no estaban y simplemente se dedicaba a su carrera.
Emma murmura un «bueno» y sigue sollozando. Mientras la atraigo hacia mi pecho, le hago una pequeña seña a Merly para que traiga un té.
Por suerte no tengo que decir mucho; ella asiente y sale en bus