Emma
El corazón me latía desenfrenado, mi pulso se había disparado y no encontraba forma de calmarme, pero ya no sabía bien por qué.
Me pasé años pasando por este lugar, observándolo de afuera y diciéndome que encontraría la manera de traer a mi hijo aquí. Estuve años esperando el momento en que eso pase y ahora parecía un sueño.
— Buenos días, Theo Hamilton —saluda al hombre de la puerta con su característica sonrisa.
Tal vez el problema es que me observa a mí, en vez de a ellos, lo que es sum