Formamos un pequeño círculo y empezamos a sacudir nuestros cuerpos al ritmo de la música, chocando con otros de vez en cuando, animando a otros a bailar en el centro.
Parece que hubo un vaso lleno de algún coctel en mi mano en todo momento. Al principio me preocupaba que el único licor que contuvieran fuera ron, porque había leído en algún lado que no era bueno mezclarlos, pero después de una hora en la pista, dejo de importarme y empecé a beber lo que Valeria o los meseros ponían en mi mano.