A regañadientes me subí a su coche, pero eso no significaba que el camino a casa fuera a ser sencillo o placentero.
— No sabía que Valeria y tú fueran tan cercanas ¿Fue la primera a la que le contaste cualquiera que sea la buena noticia de tu trabajo?
Murmuró después de unos minutos de silencio incomodo.
— Yep…
Respondí sin apartar la mirada de la ventana.
— Me pregunto cuando se volvieron mejores amigas…
Me encogí de hombros.
— Me cayó bien desde el principio, es tan abiertamente ella misma...