En cuanto nos separamos y supe que las consecuencias de lo que acabábamos de hacer estaban por caerme encima las manos me empezaron a temblar.
Me terminé lo que quedaba en mi copa de un trago antes de hablar para romper el silencio, temerosa de que si no lo hacía se volviera tan denso que nos terminara aplastando.
— Más vale que eso haya funcionado.
— Lo sabremos en un par de horas, pero estoy seguro de que eso será suficiente.
— Bueno, va a ser muy difícil mantener nuestra relación ambigua