Con la decoración prácticamente lista, Malu dio dos pasos hacia atrás, evaluando el ambiente como quien revisa los últimos detalles de una misión secreta.
—Listo —dijo, limpiándose la frente con el dorso de la mano—. Ahora me voy a duchar. Si recibo a los invitados con olor a desinfectante, Francine me mata.
Cassio cruzó los brazos, mirándola con esa sonrisa de alguien que nunca está 100% bien comportado.
—¿Quieres ayuda para lavarte la espalda?
Malu casi se atragantó con su propia saliva.
—¡Ob