Francine se recostó en la silla, respiró hondo y de repente cambió de expresión.
—Ahora cambiando de tema —dijo—. El cumpleaños de Dorian es en unas semanas.
Malu la miró de reojo.
—¿Y…?
—Él nunca ha tenido celebración. Nada. Ni siquiera pastel de panadería. —Francine miró la taza—. Y quiero hacer algo para él. Algo especial. Pero NO SÉ QUÉ. ¿Fiesta sorpresa? ¿Cena para dos? ¿Viaje? ¿Una serenata? ¡Estoy enloqueciendo!
Malu pensó un poco, moviendo el café.
—¿Qué tal… una pequeña fiesta sorpresa