Cassio se quedó de pie frente a los monitores como si estuviera a punto de ver su propia sentencia.
El portero abrió las grabaciones, ajustando los horarios según él indicaba.
—Empieza por el pasillo del tercer piso —dijo Cassio, en voz baja—. Por la mañana.
La imagen apareció.
El pasillo en silencio.
La puerta del departamento 302 se abrió.
Malu salió unos segundos después.
Caminaba despacio, vestida de forma simple, el cabello recogido de cualquier manera. Se detuvo frente al ascensor y presi