Apenas salió del restaurante, Cassio caminó unos metros por la misma acera hasta la cafetería donde había quedado de encontrarse con Bianca.
No eligió el lugar por casualidad.
Quería que Maya no tuviera tiempo de avisarle lo que había pasado.
Bianca ya estaba sentada, moviendo el celular distraídamente cuando él entró.
Al verlo, dibujó una sonrisa automática, esa que usaba desde siempre, como si el tiempo no hubiera pasado.
—Hola —dijo, levantándose para saludarlo.
Cassio se inclinó y le dio un