El día amaneció tranquilo en la mansión Villeneuve.
Denise, la ama de llaves, comenzó a recorrer los pasillos con su elegancia firme de siempre, incluso después del cansancio del día anterior.
Dio instrucciones al personal, revisó la organización de la casa y, por fin, se dirigió a su oficina.
—Filipe, enciende mi computadora y la impresora, por favor.
—¿El señor Dorian le pidió la lista de empleados? —susurró Filipe, como si compartiera un secreto.
—Sí. ¿Estuvo aquí esta mañana?
—Ayer por la m