La hoja estaba doblada, pero impecable.
La desdobló y recorrió con la mirada la estructura: nombres en orden alfabético, separados por sectores.
No necesitaba leer todo. Sabía exactamente adónde ir.
Letra F.
Ninguna Francy. Ningún apellido sospechoso. Nada.
— ¡Pero qué...! — el grito salió seco, seguido de un golpe firme en el respaldo del asiento delantero.
El impacto hizo temblar el tapizado.
El chofer miró de inmediato por el retrovisor, con los ojos muy abiertos, pero no se atrevió a decir