Mientras Lohan guardaba los últimos equipos, Francine se dirigió a la recepción del estudio para pagar el alquiler del espacio.
Al abrir la aplicación del banco y revisar el saldo, la realidad la golpeó como un escalofrío: el dinero era poco y cada centavo debía contarse con cuidado.
Aun así, respiró hondo.
Nada de eso era un gasto innecesario; cada peso invertido en ese ensayo era un paso más hacia su sueño.
Con cuidado, realizó el pago del estudio, sintiendo una mezcla de alivio y orgullo.
Al sentarse en uno de los sillones de la recepción, el corazón se le entibió.
Estaba sola, sí, pero estaba resolviendo, tomando decisiones correctas e invirtiendo en sí misma.
Francine se recostó en el sillón y dejó escapar un suspiro de alivio.
El ensayo había sido intenso, pero increíblemente satisfactorio.
Sacó el celular del bolsillo del abrigo para revisar rápidamente los mensajes, pensando en enviarle algunas fotos del lugar a Malu.
Fue entonces cuando la pantalla se iluminó con una notifica