Cuando el celebrante se apartó y el beso terminó, la cubierta estalló en una ovación de aplausos.
Y entonces, como si el barco hubiera guardado una última sorpresa, comenzó a caer desde arriba una suave lluvia de pétalos de rosa.
Rosas color té, blancas y rosadas, lanzadas por los invitados con una euforia casi infantil.
Francine rió al sentir los pétalos tocar sus hombros y su cabello, el velo mezclándose con las flores.
Dorian tomó su mano y la guió por el pasillo central, mientras los dos ca