Mundo ficciónIniciar sesiónFrancine estaba en el cuarto que alquilaba en la casa de Adele y Pierre, ya en pijama, aplicándose crema hidratante frente al espejo cuando el celular vibró sobre la mesita de noche.
El reloj marcaba casi las once de la noche y pensó en ignorarlo, pero al ver el nombre de Malu en la pantalla, atendió con una sonrisa cansada.
—Hola, Malu… ya me iba a dormir —dijo con voz suave, entre un bostezo y otro.
—Ay, amiga, perdón, siempre me olvido del cambio de horario —respondió Malu con tono animado—. Pero cuéntame, ¿cómo van las cosas por ahí? ¡La foto que me mandaste… estabas deslumbrante!
Francine acomodó un cojín en la espalda y se recostó mejor en la cama.
—Mi fin de semana fue un caos, ya sabes, pero del bueno. Solo que mis pies







