Capítulo 57. El Hilo Roto
Dimitrius caminaba de un lado a otro con nerviosismo hasta que, de un movimiento seco, presionó el intercomunicador y habló con dureza:
—¿Aún no ha llegado la arquitecta Leoni?
Al otro lado, la voz de la secretaria sonó pequeña, filtrada por un nerviosismo evidente.
—Señor... la señora Leoni acaba de salir. Apenas puso un pie en la recepción de la torre y dio media vuelta.
Dimitrius frunció el ceño, sintiendo una punzada de irritación.
—¿Cómo que se fue? ¿Por qué no la hizo subir de inmediato?