Capítulo 58. Vientres paralelos
La noche en la clínica era un desierto de sonidos metálicos y luces tenues. Amara descansaba en la cama, conectada a un monitor que dibujaba constantes vitales en una pantalla verde. El medicamento había hecho efecto, relajando la tensión de su útero, pero su mente seguía siendo un campo de batalla.
Marco estaba sentado en un sillón junto a ella. No se había movido en horas. El resplandor de su teléfono iluminaba su rostro cansado mientras leía las actualizaciones sobre el incendio de la casa d