Capítulo 53. El Hombre Sin Rostro
El sonido de la llave girando en la cerradura del apartamento de Amara marcó el final definitivo de su refugio italiano. Al entrar, el aire olía a ausencia y a ese aroma sutil de vainilla que ella siempre dejaba en el ambiente. Marco entró tras ella, dejando la valija junto al sofá con un golpe sordo que pareció despertar las sombras de la sala.
—Ya estás en casa, Amara —dijo él, escaneando el lugar con una mirada profesional, asegurándose de que todo estuviera en orden.
Amara se dejó caer en e