Pasé un buen rato frente al espejo, intentando decidir qué ponerme. No era una cita, pero tampoco quería parecer desarreglada. Al final elegí un vestido sencillo, y me recogí el cabello en una coleta baja. Mientras me alisaba unas mechas rebeldes, no podía dejar de pensar en Rupert. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que lo vi, que me costaba recordar el sonido exacto de su risa. Me preguntaba si me notaría diferente. Y claro que lo haría. Ya no era la misma. No solo por el embarazo,