Richard me estaba mirando. No de esa manera casual o distraída… no. Me miraba como si estuviera pensando algo que no se atrevía a decir en voz alta.
Finalmente, dejé la cuchara sobre el plato.
—¿Por qué me miras así? —pregunté, alzando la vista.
Él no apartó los ojos de mí.
—¿No puedo disfrutar verte?
—No cuando lo haces de esa manera.
Una sonrisa leve, casi burlona, se formó en sus labios.
—¿De qué manera?
Tragué saliva. Mis dedos empezaron a temblar un poco, así que los entrelacé para disimul