Me coloque una camisa de Viktor, no había de otra y no encuentro ropa por ningún lado. Salí del camarote en dirección a cubierta encontrando a Sergei con binoculares mirando los alrededores.
—Buenos días, señorita Alina —me miro y pude vislumbrar un sonrojo en su mejillas antes de volver a poner su vista al frente—. Debería vestirse —sugirió.
—Si el bruto impulsivo del coronel me hubiera dicho que veníamos a alta mar, yo con gusto equipo ropa para el viaje —le digo con mi ceño fruncido.
—Lo