La puerta de la habitación se abrió, pero no me movía de la esquina en la que me encontraba, Teo yacía en mis brazos sin vida mientras que las lágrimas no dejaban de correr por mis mejillas.
—Alina, ¿Qué sucede? —interrogo con algo de ¿preocupación? Es lo que creo que hay en su voz.
—Lo mataron —susurro con mi voz ronca, sentí su presencia justo frente a mí y luego su mano tomar mi barbilla para que alce el rostro, Viktor se encontraba encuclilla mirándome con aquellos ojos grises cargado en pr