—Señorita Alina, el coronel quiere verla —interrumpió Sergei llegando a mi desde su mesa, lo mire confundido y este señalo hacia la puerta.
—Gracias por la compañía, Matteo —este se limitó a asentirme, Sergei me llevo hasta un jeep estacionado no muy lejos. Abrió la puerta para mí y subí encontrándome al coronel con un aura bastante asesino marcado en su rostro cubierto por aquella mascara.
—Lo primero que te ordeno es lo primero que haces, Alina —su voz era ronca, con un perfecto tono de am