Alina Petrovna
Había pasado un mes desde el incidente. Desde que mi cuerpo se estampó contra el asfalto de la calle, desde que el dolor se convirtió en mi única compañía y desde que Viktor me trajo a su mansión, negándose a dejarme sola.
Un mes desde que perdí algo que nunca supe que tenía, mi bebé.
A pesar de que mi cuerpo comenzaba a sanar, mi mente seguía atrapada en el momento exacto en que escuché el rugido del motor y el grito de Sergei. A veces me despertaba en la madrugada con la sensac