Desperté por movimientos en la cama, vi a Viktor subir con apena un bóxer colocado. Sus ojos me observan un breve instante antes de recostarse a mi lado, no sabía qué hora eran, suspire y me gire encontrándolo con un brazo flexionado detrás de su cabeza, sus piernas cruzada una sobre la otra y ni siquiera se toma el atrevimiento de cubrirse con la sábana.
—¿Dormirás aquí? —interrogo y quiero enseguida golpearme con la pared más cercana.
—Me dijiste en la tina antes de follarte que te enojaste