Con ayuda de Sergei con mi Teo en mis brazos baje del auto blindado, no se alejó de mi lado en ningún momento mientras seguíamos a la distancia tanto a Viktor como a su amigo Dmitry. Los hombres armados por todas partes vistiendo trajes negros e impecables, con expresiones serias en sus rostros.
Según lo que me comento Sergei nos encontramos en Nápoles, Italia en una villa que nombraron Serenella, situada en una enorme colina y bastante alejada de miradas indiscreta. Observo como por la puerta