El mensaje llegó sin aviso.
Un correo sin remitente visible. Solo una palabra en el asunto: «¿Sabes con quién duermes?»
Julia estaba en la oficina, revisando una propuesta para un cliente nuevo. Todo era rutina: diseño, estrategia, optimización de campañas. Nada la preparó para lo que vio al abrir el archivo adjunto.
Era un video. Corto. Menos de un minuto.
Pablo. En La Habana. Mucho más joven, pero inconfundible. Caminando por un callejón húmedo, entregando un sobre a un hombre con una camiset