Pablo repasaba los nombres en la pantalla con una calma que contrastaba con la rabia contenida en su pecho. Cada nombre era un eslabón de la cadena que lo había llevado a la muerte anunciada, y que, por pura obstinación, había logrado torcer.
El Proyecto Centinela ya estaba en el aire, pero lo que pocos sabían era que la verdadera jugada apenas comenzaba. Aquello que los medios llamaban “filtración” era solo la capa superficial de un plan mucho más profundo. Había instalado miedo en los pasillo