—Déjelo ir, Sir Nox, ahora lo que importa es ir al cementerio y buscar la respuesta que necesitamos para invocar la luna sangrienta.
Deposita un pequeño beso en el dorso de mis manos y se levanta, todavía sosteniéndome de las manos me ayuda a ponerme de pie, trato de recuperar mis manos, pero él todavía las agarra por unos momentos más hasta que por fin me suelta; creo que nunca voy a entender a Darius, es un hombre bastante extraño.
Decido salir de la tienda para darle privacidad para que pued