—Lo que desees, por darte gusto.
Ella no se refería a que lo hiciera de inmediato, pero resultaba obvio que él comprendió eso. Esa vez fue tan maravilloso como ella recordaba; gentil y tierno al principio, y luego dominado por una voraz pasión que los llevó de nuevo a las alturas de la excitación sensual. Hicieron el amor de nuevo. Su departamento quedó lleno de suspiros y gemidos. No supieron en qué momento terminaron con los cuerpos entrelazados, entre las sábanas de su cama, ni cuando perdi