Dándose cuenta de su sorpresa, él sonrió. Lo hizo de verdad, pero muy levemente.
— Naturalmente. Mi esposa desea criar a sus nietos en nuestra propia mansión.
Daniela tardó varios segundos en contener su incredulidad. ¡Los Quintana querían a Lucas y a Frida! No podía creer que ese hombre estuviera hablando en serio. Santiago la miró como un gato miraría a un ratón.
— A Carolina le encantan los niños. Lucas y Frida serán muy queridos.
— Yo realmente... No me creo estar oyendo esto— admitió