~Alana~
Avanzamos por el bosque como una sola unidad. La tierra zumba ante nuestra presencia; las patas golpeando el suelo levantan la tierra y las hojas secas.
El cielo gris deja caer pequeñas gotas de lluvia, humedeciendo nuestro pelaje en el camino.
Al frente se puede ver el humo negro elevándose al cielo; el olor a cuerpos quemados, madera y demás llega a nosotros como un torrente agobiante.
Nos detenemos justo antes de llegar a la manada más cercana; el olor a muerte perdura en el