~Dominic~
El sudor perlaba mi frente por el enorme esfuerzo de dar apenas unos pasos. Tenía que caminar para que todo el veneno que seguía corriendo por mis venas se quemara, pero no parecía estar logrando nada.
Mi madre se mantenía quieta, leyendo en un banco algún libro antes de decirme que tenía que continuar.
Di otro paso, tomándome de la fuente, mirando el reflejo de lo que soy.
Ojos apagados, venas azules marcando mi rostro y cuello, ojeras enormes, una expresión de cansancio total.