—Toc, toc.
Perla soltó el celular y se levantó a abrir la puerta.
—¿William, qué haces?
Cuando lo vio, se hizo a un lado para que pasara.
—Hoy en el velorio, César se comportó muy raro —no dijo por qué había ido, y Perla tampoco preguntó nada.
—No solo estaba con mala cara, también se quedaba viendo hacia la nada. ¿Te molestó en algo? —Después de despedirse de Ricardo, se fue a su cuarto y, de pronto, recordó ese detalle, así que vino a ver cómo estaba.
Perla miró hacia abajo y suspiró.
—Él cree