Todos sabían que Perla iba a llevar a los niños al día siguiente, así que nadie intentó convencerla de que no.
Después de la comida, cada uno se fue por su lado. Aún tenían que esperar la confirmación del responsable de la exposición de arte, que les enviaría un correo.
Algunas pintoras propusieron ir de compras juntas y le preguntaron a Perla si quería acompañarlas. Ella no aceptó y se fue a su carro.
Normalmente, César le enviaba mensajes todo el tiempo, pero hoy no había recibido ninguno d